TELAR

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“Nada esta inmovil; todo se mueve; todo vibra”

EL KYBALIÓN

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.La trama, la historia que se teje detrás de cada casa de campo, siempre reúne a sus habitantes en lugares pensados para la liberación: la liberación de las cargas que imponen las ciudades, sus habitantes y sistemas. Estos oasis, lugares de introspección y contemplación, nacen con un único fin: cobijar lo que somos y hemos aceptado ser. Este refugio está resguardado por una gran retícula de madera que se entrelaza y vibra, se extiende, se mueve  sobre terrazas, patios y espacios interiores. Estos espacios interiores están confinados o abiertos según sus naturalezas y ritmos: pasillos sobre la fachada que conectan y expanden los espacios sociales o habitacionales, y que permiten contemplar el embalse y los diversos jardines escalonados, conectados por medio de terrazas. Cuando caminas exteriormente, vives la naturaleza, te abres hacia ti, te ves allí.

El proyecto se desarrolló a través de cuatro fases de transformación, determinadas por las necesidades que surgieron por parte del cliente durante el proceso de diseño y construcción.

La Fase 1 corresponde a la propuesta arquitectónica inicial, concebida a partir del programa y las necesidades planteadas al comienzo del proyecto. Durante el desarrollo de la obra, nuevas necesidades familiares dieron lugar a sucesivas transformaciones. La Fase 2 incorporó un espacio destinado a la hija; la Fase 3 integró un nuevo espacio para el hijo y una habitación para visitantes; y finalmente, la Fase 4 incorporó un espacio adicional para otro de los hijos.

Más que entender estas modificaciones como cambios sobre un proyecto terminado, el proceso permitió revelar una arquitectura capaz de crecer, ajustarse y responder a las transformaciones de quienes la habitan. El resultado es una arquitectura adaptable y modular, concebida como un sistema abierto en el que sus partes pueden incorporarse, modificarse o extenderse sin perder la coherencia del conjunto. Así, el proyecto deja de ser una respuesta estática para convertirse en una estructura arquitectónica en evolución, donde el tiempo, las necesidades del usuario y las circunstancias de la vida familiar participan activamente en la configuración del espacio.

Ubicación: Peñol, Antioquia / Área: 350 m² / Lote: 2000 m² / Materiales: Madera de roble, piedra muñeca y perlato, vidrio incoloro.

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