INFRUTESCENCIA

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“Toda causa tiene su efecto;

todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo a la ley;

la suerte no es mas que el nombre que se le da a la ley no reconocida;

hay muchos planos de causalidad, pero nada escapa a la ley”

EL KYBALIÓN

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El comedor escolar se concibe como un espacio de encuentro que trasciende la función de alimentar. Reúne a estudiantes de diferentes sedes educativas en un lugar común, abierto y reconocible, fortaleciendo los vínculos de convivencia y pertenencia. Su identidad nace de elementos propios de Lebrija: la tradición agrícola asociada a la piña, la memoria arquitectónica de los arcos (ruinas de cantabria) y la relación directa con la Casa de la Cultura. Su carácter polivalente permite acoger actividades culturales y eventos, mientras la huerta agrícola incorpora espacios para talleres, aprendizaje y reconocimiento de las prácticas productivas locales. La plazoleta y el Atrio de los Arcos extienden estas actividades hacia el espacio público, integrando alimentación,educación, cultura y comunida. 

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Entre montañas, la ciudad de Lebrija construye su identidad a partir de la relación entre territorio y comunidad. El proyecto reconoce esta dinámica y busca extenderla hacia el interior de la ciudad, conectando espacios públicos, equipamientos y recorridos peatonales. En este contexto, el comedor se plantea como un nuevo nodo de encuentro capaz de articular estas relaciones y transformar una necesidad cotidiana —alimentarse— en una oportunidad para fortalecer la vida colectiva. Ante la limitada disponibilidad de espacios públicos a nivel peatonal, se propone ampliar esta red mediante la peatonalización de calles, la incorporación de cubiertas y patios interiores de manzana y la creación de un circuito peatonal continuo que conecta los colegios, el comedor, la Casa de la Cultura, el parque lineal y posibles futuros espacios culturales. El comedor deja así de entenderse como un edificio aislado para convertirse en una pieza activa dentro de una estructura urbana mayor, donde los recorridos, las permanencias y las actividades se extienden más allá de sus límites. El sistema inicia en el Atrio de los Arcos, espacio de acceso, encuentro y transición entre el comedor, la plazoleta y su contexto urbano. Y donde finalmente convergen los flujos peatonales provenientes de las sedes educativas de Nuestra Senora de las Mercedez A y B

 A partir de esta relación entre territorio, comunidad y arquitectura, el proyecto encuentra en la piña (Ananas comosus), referente agrícola y cultural de Lebrija, una estructura conceptual para traducir estas ideas en forma, la tectonica del edifico. Su estructura biológica se abstrae a partir de tres principios: la corona, que capta la luz; la infrutescencia, que integra múltiples unidades en un solo cuerpo y alberga diversidad en su interior; y la corteza, que protege mediante un patrón geométrico las superficies más expuestas. Estos principios se reinterpretan arquitectónicamente en un sistema modular de arcos que aporta estructura, ritmo, luz y sombra, y en una envolvente que actúa como filtro y protección.

El proyecto incorpora espacios capaces de transformarse según las necesidades de la comunidad, ampliando su uso más allá de la función del comedor. A muestra cómo el área de estacionamiento en primer nivel puede convertirse en un mercado comunal, extendiéndose hacia la vía peatonal y conectándose con el espacio público. B representa la adaptacion del comedor en un espacio de reunión, incorporando una tarima para eventos, presentaciones y actividades comunitarias. C muestra las cubiertas para dearrolllar acitivades tales, como talleres educativos, y tambien encontreamos la huerta organica, aprovechando el espacio construido como soporte para el aprendizaje y el encuentro. Así, cada nivel puede cambiar de uso sin perder su estructura, haciendo del comedor un equipamiento flexible capaz de responder a diferentes momentos, usuarios y actividades de la comunidad. 

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